Yemaya

Keyword Search
 
Issue No.39
  • :0973-1172
  • :marzo
  • :2012

Editorial

Hace ya más de cien años que el ocho de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer (DIM). EL acontecimiento ha cambiado mucho desde sus orígenes, un día en que las mujeres trabajadoras pobres salían a la calle a manifestarse y reclamar un salario decente, hasta lo que es hoy, una celebración reconocida por gobiernos, empresas e instituciones globales. Este año, las Naciones Unidas han declarado que el tema oficial de la celebración será “Empoderar a las mujeres rurales: acabar con el hambre y la pobreza”. Sin duda es un objetivo importante, que puede redundar en beneficio de las mujeres, no solo en el sector pesquero sino en todo el mundo.

La economía rural de la mayor parte de los países en desarrollo se basa en el trabajo remunerado y no remunerado de las mujeres. Las mujeres representan casi la mitad de la mano de obra mundial en la agricultura y la pesca de pequeña escala, y más de la mitad en la pesca continental. Además de trabajar como agricultoras, pescadoras y pescaderas, las mujeres de zonas rurales también tienen que dedicarse al trabajo asalariado a fin de llegar a fin de mes. Por añadidura, en ellas recae una parte desproporcionada de la carga de las tareas domésticas y el cuidado de los niños, los enfermos y los ancianos. En la pesca artesanal, la pobreza puede ser tan intensa y generalizada que para a las mujeres del sector no les queda más remedio, para arreglárselas, que pasar cada vez más horas trabajando, a expensas de su derecho fundamental a la educación, la nutrición, la salud y el bienestar. Las principales modalidades de desarrollo y gestión pesquera parece que no hacen sino intensificar la vulnerabilidad general de la mujer en el sector.


 

 

P y R

Entrevista con María Hernández Rojas, pescadora de la comunidad de Tárcoles, Costa Rica.

Por Vivienne Solís, (vsolis@coopesolidar.org), de CoopeSolidar, Costa Rica


¿Cuántos años llevas pescando, María?

Soy pescadora desde hace 15 años.

¿Cuál es tu primer recuerdo del mar?

P y R

Entrevista con María Hernández Rojas, pescadora de la comunidad de Tárcoles, Costa Rica.

Por Vivienne Solís, (vsolis@coopesolidar.org), de CoopeSolidar, Costa Rica


¿Cuántos años llevas pescando, María?

Soy pescadora desde hace 15 años.

¿Cuál es tu primer recuerdo del mar?

El deseo de ir al mar a pescar. Recuerdo también una de las primeras veces que fui en un barco, me caí al agua, porque era difícil mantenerse en pie. Pero estábamos cerca de la costa y yo sabía nadar, así que no pasé miedo.

¿Quién te enseñó a pescar?

Fue mi hermano mayor, Marcos, el que me enseñó a pescar, primero con línea. Me decía: “en cuanto sientas el tirón, tienes que jalar”. 

¿Qué significa la pesca y el mar para ti?

Diría que la pesca es algo que al menos ayuda a mantener a la familia. El mar me provoca un sentimiento maravilloso, es increíble estar en él, una maravilla”.

¿A qué desafíos se enfrentan las mujeres en el sector pesquero?

Creo que una mujer se enfrenta a muchos desafíos como pescadora, es una actividad difícil. Cuando salimos al mar, es peligroso por la lluvia, las tormentas, las corrientes, el oleaje, pero también está el desafío de mejorar siempre. También, si el barco se estropea, hay que repararlo, comprar recambios, instalar el recambio: eso cuesta mucho, es difícil tratar de tantas cosas.

¿Por qué es importante la pesca?

La pesca es importante para nuestros hijos y nuestras familias, para vivir hoy y poder vivir en el futuro. Además es importante que nuestros hijos aprendan cómo se pescaba en el pasado.

¿Alguna historia que quieras compartir con nuestros lectores?

Recuerdo muy bien la primera vez que me caí del barco, el susto de sentir que me caía. Me caí. Apoyé el pie en la arena y lo puse sobre una raya, una raya bien grande. Sentí algo suave y resbaladizo. Inmediatamente trepé al barco y me tendí en el fondo. Creo que tenía ocho años o así.