La Pesca en Argentina

Ernesto Godelman, Presidente de CeDePesca

Los pueblos originarios que habitaban las provincias con litoral marítimo eran nómades. Su actividad básica era la caza de ñandúes y guanacos, vivían en toldos hechos con esos cueros y se han encontrado en algunos asentamientos señales de aprovechamiento de moluscos para uso doméstico. El aprovechamiento de los recursos del mar era de oportunidad, relacionado con las migraciones estacionales tanto humanas como de mamíferos y aves marinas.

Durante la ocupación española, esa situación no varió demasiado, incorporándose algunas eventuales actividades de caza de ballenas y lobos de mar relacionadas con el mercado mundial. Ya en la época independiente de Argentina, la ocupación territorial de las provincias con litoral marítimo es muy reciente. Hace 90 años solamente la provincia de Buenos Aires tenía entre 2 y 4 habitantes por kilómetro cuadrado, toda la Patagonia tenía menos de 2 habitantes por dos kilómetros cuadrados y hace 110 años, Río Negro, por ejemplo, tenía un total de 9.000 habitantes. La provincia de Buenos Aires es más o menos del tamaño de Francia; si consideramos todas las provincias marítimas hay 4 Francias más o menos. En esta Francia (Río Negro) vivían 9.000 personas, en ésta (Chubut) 3.000-4.000 personas, en ésta (Santa Cruz) 1.100 personas. Esa era la ocupación de la Patagonia, hace 60, 70 años atrás. Todavía hace 25 años atrás teníamos una densidad de menos de 2 habitantes por kilómetro cuadrado. 380 mil habitantes en Río Negro, 260 mil en Chubut, y 114 mil en Santa Cruz. Culturalmente, el proceso argentino de ocupación de las zonas costeras es muy tardío.

A principios de siglo, la población de Mar del Plata era de alrededor de 8.000 habitantes -hoy son 700.000- más o menos la misma población que en ese momento tenía Río Negro y el doble de lo que tenía toda la provincia de Chubut. Es más o menos la población que tiene hoy este pueblo donde estamos, Santa Clara, que tendrá 6.000 habitantes, más o menos y se fundó hace 56 años. Muchos pueblos se fundaron hace 40, 50 años.

Un proceso de ocupación costera muy tardía que explica de por qué la Pesca Artesanal de la Argentina es muy pequeña, en cuanto a número. Tenemos no más de 3.000 o 4.000 pescadores artesanales en 4.700 kilómetros de costa marítima. Y es un proceso reciente de los últimos 25 años, cuando el proceso de desindustrialización argentino impulsó a los trabajadores de la industria -construcción, empresas metalúrgicas- que hasta ese momento eran pujantes, -en nuestro país no conocíamos la desocupación- y comienzan a presionar sobre los recursos costeros marítimos.

Otro fenómeno, es que como país despoblado, a fines del siglo XIX y principios del XX la Argentina experimenta una fuertísima corriente inmigratoria. Por ejemplo, en 1914, el 30% de los habitantes de nuestro país eran extranjeros, básicamente italianos, españoles, provenientes de regiones de todo el mundo - árabes, rusos -en la medida que la población se va estabilizando va disminuyendo el porcentaje-. Ahora miramos Mar del Plata, el 40% de los habitantes de Mar del Plata, hace 110 años eran extranjeros. Y en 1914 casi la mitad de los habitantes de Mar del Plata eran extranjeros.

Y eso justamente se relaciona con la actividad pesquera. Veamos que sucedió: a mediados y hasta fines del siglo XIX los sectores dominantes en el poder de Buenos Aires, vinculados a la producción ganadera extensiva, consideraban los territorios al sur del río Salado primero y del Colorado después como "desierto", una trampa lingüística que pretendía ningunear una región poblada por aborígenes y con actividades, incluso económico-comerciales. Pero se declara como desierto con fines de justificar la conquista y la exterminación que se produjo, que básicamente consistía en la incorporación de todos estos enormes territorios al modelo agro exportador.

Entonces ahí se produce una ruptura de las culturas originales con el mar, se produce un apartamiento definitivo con relación al mar durante muchos años, porque acá lo que se buscaba era incorporar estas tierras a la producción ganadera, principalmente lanar. Más al norte era producción ganadero-vacuna y al sur, producción lanar.

Justamente la recomposición de la relación con el mar se dio de la mano de las colonias italianas que vinieron a nuestro país a finales del siglo XIX, principios del XX. En una primera etapa en la provincia de Buenos Aires. Esto siempre teniendo en cuenta que en todo el litoral fluvial siempre hubo actividad pesquera dedicada al consumo y al comercio de pequeña escala.

Pero hablamos del mar. Una colonia italiana que se establece en la zona de la Boca, en Buenos Aires, es la primera que empieza a desarrollar una actividad de pesca costera para el consumo de la población bonaerense, crean ese mercado, crean esa demanda que estaba prácticamente en cero, y cuando la ciudad de Mar del Plata comienza a desarrollarse como balneario de la oligarquía de Buenos Aires, también comienzan a venir estos pescadores italianos para pescar, para alimentar a esos 7 u 8 mil turistas.

Y así se originó la pesca marítima moderna en Argentina, con estas colonias de italianos que comenzaron en un pueblito, se fueron estableciendo y ya se hizo la actividad permanente.

El surgimiento de la pesca de altura en Argentina es simultáneo con el surgimiento de esta pesca costera, porque en Buenos Aires, operando en el Río de La Plata, -tiene un ancho gigantesco de más o menos 250 kilómetros- había pesca de altura fluvial. Se hacía con vapores, y alimentaban el mercado incipiente de la ciudad de Buenos Aires. Esa pesca de altura tuvo sus altibajos, aparecía, desaparecía, con un nivel de 10 mil a 15 mil toneladas al año, más o menos el mismo nivel que podía tener la pesca marítima costera en aquella época y más o menos el mismo nivel que podía tener la pesca fluvial, que era trascendente para el pequeño mercado que había en esos tiempos.

Aquí se puede ver una escena de los barcos de pesca de Mar del Plata, hace 100 años. Barcos a vela que eran arrastrados hacia la playa por caballos, más o menos lo mismo que hacen ahora otros pescadores artesanales, en otras playas, pero con tractores y sin vela, con motores fuera de borda.

Otro dato interesante: En Argentina, la plataforma continental, la línea de 200 metros de profundidad, tiene un declive de prácticamente un metro por milla, es muy suave. En la zona de 50 metros para allá, el 65% de los fondos son duros, básicamente de conchillas y algunas zonas de restinga y de los 50 metros para afuera el 65% de los fondos son blandos, básicamente arenosos y donde hay salidas estuariales son fondos fangosos. Eso explica también por qué el arte del arrastre en Argentina es el que usa el 85% de la pesca, inclusive mucha pesca de pequeña escala, por ejemplo camaronera.

Incluso está instalado en la cultura de muchos pescadores costeros, de que el palangre es más nocivo que la pesca de arrastre, porque dicen que -como acá está prohibida la pesca por arrastre con los rolos, no se puede pescar con rolos, entonces si el fondo es duro la red se engancha- las zonas de fondos duros actúan como protección natural, si se pescara con palangre se anularía esa protección natural.

Eso no sólo está instalado en la zona marítima, he conocido testimonios de pescadores fluviales, que opinan que las redes agalleras son mucho más selectivas que los anzuelos, porque los anzuelos no consideran los tamaños, en cambio la red agallera si.

Tenemos con nuestros hermanos uruguayos una zona común de pesca acordada mediante un tratado firmado en el año 1973, hace ya 32 años. El tratado no tiene mecanismos de denuncia, o sea que es eterno y permanente, por el cual las flotas de ambos países pueden operar indistintamente dentro de esta zona, cuidando algunas franjas costeras, en las que ninguno de los dos puede entrar en la de otro.

Y aquí se ven los principales puertos pesqueros que hoy tenemos en Argentina. En la provincia de Buenos Aires: Mar del Plata, Necochea y Bahía Blanca; en la Patagonia, los más desarrollados son Puerto Madryn, Puerto Deseado y Ushuaia.

Hablemos ahora de los globales de captura por puerto: aquí aparece Mar del Plata, y el rol predominante que tiene en la pesca. Ustedes han visto el proceso de ocupación poblacional: Puerto Madryn hace 30 años tenía 7-8 mil habitantes, también un proceso reciente de desarrollo poblacional y por eso también un reciente proceso de incursión cultural de pobladores en la actividad pesquera.

Pero en estos casos de los puertos patagónicos, podríamos decir a grandes rasgos que la pesca industrial vino primero, salvando la ruptura que mencionamos con las culturas aborígenes.

Y estas son las 12 millas que están bajo la jurisdicción de las provincias.

Tenemos un régimen federal y cada provincia tiene jurisdicción sobre las 12 millas y definen como manejan la pesca y los recursos dentro de las 12 millas, por eso la Pesca Artesanal está bajo la jurisdicción de cada provincia.

Únicamente a nivel nacional se estableció un reglamento general para la Pesca Artesanal en el marco del Consejo Federal Pesquero, pero a partir de eso cada provincia define como maneja y qué considera que es la Pesca Artesanal.

Veamos ahora un poco el proceso de desarrollo más reciente de la actividad pesquera industrial en Argentina, que comprende el 95 % de las capturas. Comencemos con las capturas de merluza de la flota española, entre los años 1950 y 1999, que desafortunadamente está íntimamente relacionada con la problemática pesquera local. En el gráfico, en celeste vemos las capturas de merluza en aguas europeas, como ven el número es cada vez menor, porque la merluza europea está colapsada.

Esto que ven en marrón son las capturas en Sudáfrica. Lo que ven en amarillo son las capturas en Senegal, también en África. Y esto que aparece aquí, son las capturas en aguas argentinas.

En el año 61, España comienza una política de estado muy agresiva para expandir su flota de gran altura, con créditos blandos del estado, invirtiendo mucha plata. Hemos tratado de hacer una actualización de los montos invertidos en pesetas en aquella época y nos daba aproximadamente que alrededor de 1350 millones de euros se invirtieron en la construcción de 2250 buques industriales, solamente en España. Esta inversión está relacionada con esta agresiva expansión de la pesca de merluza en aguas africanas.

A fines de los 70, comienzan los países a declarar sus zonas económicas exclusivas, entonces gran parte de estos barcos no podían seguir operando porque actuaban dentro de las 200 millas, que por aquella época no se consideraban zonas económicas exclusivas. Cuando esto comienza hay un proceso de inversiones en desguasar barcos y en transferir barcos a terceros países. De esa manera, 231 buques fueron dados de baja de la flota española.

Pero, después comenzó otro proceso de expansión a través de los acuerdos de pesca con terceros países, fue una política que comenzó a desarrollar España antes de su ingreso en la Unión Europea -año 86-. Y estas son capturas obtenidas fuera de la zona de las 200 millas argentinas, antes del acuerdo de pesca. Nosotros tenemos una franjita donde se puede pescar merluza, es una zona de plataforma que escapa de las 200 millas. Se invirtieron en esta expansión 241 millones de euros en el año 90. Todo esto que se ve aquí seguía siendo pesca en sudáfrica, principalmente en Namibia.

Hasta 1990, las ricas aguas de la costa de Namibia, surcadas por la corriente de Benguela, estaban bajo la administración de los ocupantes sudafricanos, y las zonas de altura lindantes con ellas, eran administradas por la International Commission for the Southeast Atlantic Fisheries (ICSEAF). Era una de las pocas zonas ribereñas de pesca abundante sobre la cual no se ejercía ninguna Zona Económica Exclusiva. En ella, las capturas de merluza de las distintas flotas de aguas distantes, principalmente española y soviética, llegaron a superar las 800.000 toneladas, como se aprecia en el Gráfico 3. En 1990 Namibia recupera su independencia, asestando otro golpe a la operación de la flota española de aguas distantes, lo cual se ha destacado en el Gráfico 2, aunque ya los stocks de merluza sudafricana habían quedado seriamente deteriorados por la acción de los grandes buques arrastreros-poperos factoría., obligando al nuevo gobierno independiente a fijar una TAC inicial de 40 mil toneladas.

A finales de los ´80, la flota española de aguas distantes comienza a interesarse por la merluza argentina, operando en la milla 201 con capturas que llegan hasta las 20 mil toneladas. A partir de 1991, la Unión Europea invirtió alrededor de 200 millones de dólares para subsidiar el traslado de parte de su capacidad pesquera excedente hacia la Zona Económica Exclusiva argentina con carácter permanente. Entre 1991 y 1997, solo España transfirió 164 buques de pesca a 22 países.

Estos buques totalizaron 75.124 toneladas de registro bruto. El 44 % de estos buques (64) fueron introducidos en Argentina, totalizando el 53 % del tonelaje, al tiempo que los restantes 100 buques se distribuyeron entre 21 países. Mientras a los restantes países se enviaron buques de un TRB promedio de 350 toneladas, los que ingresaron en Argentina mostraron un promedio por buque de 620 toneladas.

De este lado del océano, los incentivos tuvieron recepción favorable por parte de las autoridades e incluso dieron lugar a maniobras de corrupción con permisos de pesca. De esa manera, la flota procesadora de bandera argentina incrementó en la pasada década su capacidad de captura alrededor de 10 veces, sobre todo a partir del Acuerdo de Pesca signado en 1992 y puesto en ejecución en 1994, como se observa en los Gráficos 4 y 5

Consecuentemente con este incremento del poder de pesca, las capturas de merluza de la flota congeladora se incrementaron abruptamente en una pesquería que ya estaba en plena explotación, tal como se observa en el Gráfico 6. Allí se ve que mientras las flotas fresqueras mantienen una captura más o menos constante hasta el año 1997, la flota congeladora crece alrededor de 10 veces. De esta manera, la flota congeladora europea pudo compensar con creces sus pérdidas africanas, tal como se refleja en el Gráfico 7.

Este sustancial incremento de las capturas se tradujo necesariamente en un deterioro de la biomasa de merluza existente a niveles de pre-colapso, llevando la biomasa reproductiva del stock sur por debajo del nivel crítico de 370.000 toneladas, lo que fue detectado en 1998, según se observa en el Gráfico 6, en un proceso que continuó en 2000 y 2001 y comenzó a revertirse recién en 2002

La expansión de la capacidad de pesca sobre merluza y su restricción a partir de 1999 ha tenido efectos sobre otras pesquerías. Por ejemplo, las pesquerías costeras sufrieron la incorporación de los buques de altura de menor escala en el período 1993-1997. Un fenómeno similar ha ocurrido con las pesquerías de pelágicos como la anchoita ( Engraulis anchoita ), que al igual que las pesquerías costeras habían sido tradicionalmente operadas con flotas de pequeña escala. Esto observa en el gráfico 12. Cabe destacar aquí la presencia creciente de buques procesadores en las capturas. En la pesquería de anchoita este crecimiento de las flotas de altura (de fresqueros y procesadores) no afecta la sustentabilidad del recurso en sí, pero si opera fuertemente sobre el mercado de conservas y salazón, que tradicionalmente compraba la materia prima a las flotas costeras.

A partir de las restricciones establecidas en 1999, la flota de buques arrastreros procesadores (unos 33 buques en la actualidad) volcó su esfuerzo en otras pesquerías como la de merluza de cola ( Macruronus magellanicus ), merluza negra ( Dissostichus eleginoides ) y bacalao austral ( Salilota australis ). Y en todas ellas comenzaron a observarse problemas, especialmente de capturas masivas de juveniles debido a la carencia de artes y equipos de pesca adecuados a esas especies.

Recientemente también se ha producido una gran expansión del esfuerzo sobre la pesquería de langostino. La cantidad de buques que capturan langostino casi se ha triplicado, desde 1997, cuando había 77 barcos, hasta los 205 que operan en la actualidad. El esfuerzo propiamente dicho, medido en la cantidad de días / barco, ha aumentado en forma considerable, elevándose de 25.583 en 1997 a 47.780 en el 2002. Esta expansión se ha producido básicamente por la incorporación de buques congeladores y fresqueros pequeños, que antes operaban sobre merluza.