Yemaya

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Issue No.44
  • :0973-1172
  • :décembre
  • :2013

En el contexto actual, de un mundo globalizado, con profundas desigualdades y cada vez más cálido, cualquier forma de organización en comunidades marginales plantea un desafío considerable. Máxime cuando se trata de las mujeres de comunidades pesqueras de pequeña escala que no solo se enfrentan a una estructura capitalista que las priva de visibilidad, salarios justos y servicios fundamentales, sino también a los sistemas patriarcales de la pesca, la comunidad y la familia. El proceso de organización resulta difícil y obliga a menudo a tomar compromisos estratégicos.

P y R

Entrevista a Kulsuma Begum, 35 años, trabajadora en los secaderos de pescado de Kutubia Para, Cox’s Bazar, Bangladesh


Por Moqbul Ahmed (moqbul@coastbd.org), COAST, Cox’s Bazar, Bangladesh


¿Puedes explicarnos en qué consiste tu trabajo?

Trabajo en los secaderos de pescado y me dedico al secado y preparación del pescado en Nazirartek, en Cox’s Bazar.

¿Qué problemas afectan a las mujeres que se dedican a este oficio?

Tenemos muchos problemas. Primero, unos salarios bajísimos: entre 100 y 150 taka al día (1,5 y 2 dólares), a pesar de que trabajamos muchas horas, de las seis de la mañana a las siete de la tarde. No hay aseos, así que más de cien trabajadoras compartimos una letrina abierta, y encima no tenemos jabón ni agua para limpiarnos. La pausa del almuerzo es muy corta, apenas nos da tiempo a comer. Tampoco tenemos un local cubierto para trabajar, así que estamos obligadas a trabajar al aire libre, a la merced del calor y el polvo. Por último, el capataz del secadero nos insulta cada vez que nos dice algo.

¿Existe alguna organización femenina que se haya