Yemaya

Keyword Search
 
Issue No.39
  • :0973-1172
  • :marzo
  • :2012

Editorial

Hace ya más de cien años que el ocho de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer (DIM). EL acontecimiento ha cambiado mucho desde sus orígenes, un día en que las mujeres trabajadoras pobres salían a la calle a manifestarse y reclamar un salario decente, hasta lo que es hoy, una celebración reconocida por gobiernos, empresas e instituciones globales. Este año, las Naciones Unidas han declarado que el tema oficial de la celebración será “Empoderar a las mujeres rurales: acabar con el hambre y la pobreza”. Sin duda es un objetivo importante, que puede redundar en beneficio de las mujeres, no solo en el sector pesquero sino en todo el mundo.

La economía rural de la mayor parte de los países en desarrollo se basa en el trabajo remunerado y no remunerado de las mujeres. Las mujeres representan casi la mitad de la mano de obra mundial en la agricultura y la pesca de pequeña escala, y más de la mitad en la pesca continental. Además de trabajar como agricultoras, pescadoras y pescaderas, las mujeres de zonas rurales también tienen que dedicarse al trabajo asalariado a fin de llegar a fin de mes. Por añadidura, en ellas recae una parte desproporcionada de la carga de las tareas domésticas y el cuidado de los niños, los enfermos y los ancianos. En la pesca artesanal, la pobreza puede ser tan intensa y generalizada que para a las mujeres del sector no les queda más remedio, para arreglárselas, que pasar cada vez más horas trabajando, a expensas de su derecho fundamental a la educación, la nutrición, la salud y el bienestar. Las principales modalidades de desarrollo y gestión pesquera parece que no hacen sino intensificar la vulnerabilidad general de la mujer en el sector.


 

 

YEMAYA RECOMIENDA

RESEÑA

Informe sobre el desarrollo mundial 2012: Igualdad de género y desarrollo

Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo / Banco Mundial. 426 p. ISBN 978-0-8213-8825


Por Ramya Rajagopalan (icsf@icsf.net), asesora del CIAPA


Aunque las mujeres hayan avanzado recientemente en cuestión de derechos, educación, salud, y acceso al trabajo y a los medios de subsistencia, todavía persisten numerosas lagunas en muchos sectores. La mayor disparidad radica en la mortalidad de niñas y mujeres en comparación con la de hombres en los países en desarrollo. La diferencia asciende a 3,9 millones de muertes anuales en países con rentas medias y bajas. El “Informe sobre el desarrollo mundial 2012: Igualdad de género y desarrollo” (IDM) sostiene que colmar estas lagunas constituye un objetivo de desarrollo fundamental por derecho propio. Una mayor igualdad de género puede aumentar la productividad, mejorar los logros de desarrollo para la próxima generación y dar mayor representat