Yemaya

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Issue No.39
  • :0973-1172
  • :marzo
  • :2012

Editorial

Hace ya más de cien años que el ocho de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer (DIM). EL acontecimiento ha cambiado mucho desde sus orígenes, un día en que las mujeres trabajadoras pobres salían a la calle a manifestarse y reclamar un salario decente, hasta lo que es hoy, una celebración reconocida por gobiernos, empresas e instituciones globales. Este año, las Naciones Unidas han declarado que el tema oficial de la celebración será “Empoderar a las mujeres rurales: acabar con el hambre y la pobreza”. Sin duda es un objetivo importante, que puede redundar en beneficio de las mujeres, no solo en el sector pesquero sino en todo el mundo.

La economía rural de la mayor parte de los países en desarrollo se basa en el trabajo remunerado y no remunerado de las mujeres. Las mujeres representan casi la mitad de la mano de obra mundial en la agricultura y la pesca de pequeña escala, y más de la mitad en la pesca continental. Además de trabajar como agricultoras, pescadoras y pescaderas, las mujeres de zonas rurales también tienen que dedicarse al trabajo asalariado a fin de llegar a fin de mes. Por añadidura, en ellas recae una parte desproporcionada de la carga de las tareas domésticas y el cuidado de los niños, los enfermos y los ancianos. En la pesca artesanal, la pobreza puede ser tan intensa y generalizada que para a las mujeres del sector no les queda más remedio, para arreglárselas, que pasar cada vez más horas trabajando, a expensas de su derecho fundamental a la educación, la nutrición, la salud y el bienestar. Las principales modalidades de desarrollo y gestión pesquera parece que no hacen sino intensificar la vulnerabilidad general de la mujer en el sector.


 

 

ÁFRICA / SUDÁFRICA

A mal tiempo, buena cara

Las pescadoras sudafricanas se erigen como líderes fuertes que plantan cara a los cambios que amenazan los medios de vida dependientes de la pesca

 


 

Por Michelle Joshua (Michelle@masifunidse.org.za), del Consorcio de Desarrollo Masifundise, con la ayuda de Rosie Shoshola y Sarah Niemand


En la última década las mujeres de las comunidades pesqueras de Sudáfrica han plantado cara a numerosos desafíos. El reparto de derechos de pesca a largo plazo, terminado en 2005, excluyó a numerosos pescadores y dejó a muchos hogares en la miseria. En este período las mujeres se vieron obligadas a buscar alternativas para poner comida en el plato. No les queda más remedio que alimentar a los hijos y si sus compañeros o maridos se sienten irritados o desanimados, les toca a ellas confortarlos y darles ánimo. Con el aumento del consum