Yemaya

Keyword Search
 
Issue No.40
  • :0973-1172
  • :julio
  • :2012

Editorial

Existe divergencia de opiniones acerca de los resultados de la recientemente concluida Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, también conocida como Río+20. Si la ONU la proclamaba como un triunfo, las organizaciones de mujeres, organizaciones no gubernamentales y otros representantes de la sociedad civil han sido más críticos. En su opinión, Río+20 no supone un paso al frente sino dos pasos atrás. ¿Cuál de las dos perspectivas se acerca más a la verdad desde el punto de vista de la mujer en la pesca?

La Cumbre de la Tierra en Río en 1992 alumbró el Programa 21, un esbozo de plan de acción para el nuevo milenio. De aquí derivan las tres convenciones de Río: la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio climático (CMNUCC), que a su vez desbrozó el camino para el Protocolo de Kioto; el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y la Convención de las Naciones Unidas para combatir la Desertificación (CNULD). Los tres acuerdos admiten claramente el papel fundamental de las mujeres en la gestión ambiental y el desarrollo, y el Programa 21 establece una serie de objetivos, actividades y medios de aplicación para que los gobiernos nacionales alcancen “una integración plena, equitativa y beneficiosa de la mujer en todas las actividades referentes al desarrollo”.

Veinte años después de la primera Conferencia de Río, la pobreza y la injusticia son rampantes en todo el mundo. Para la mayoría de las mujeres, cuyo trabajo incesante y en gran medida no reconocido mantiene en marcha las familias, comunidades y ecosistemas, la vida diaria es una crisis permanente. Cabe preguntarse si veinte años después, las instancias políticas tienen debidamente en cuenta la dura realidad de sus vidas. Muchos responderán que no.

El tema de Río+20 fue el “desarrollo sostenible” y uno de sus principales puntos de interés la “economía verde”. Este concepto ha sido vituperado por organizaciones de mujeres del mundo entero por proponer soluciones mercantiles para erradicar la pobreza y lograr el desarrollo sostenible y por encarnar la agenda de las fuerzas de mercado neoliberales que pretenden monetizar todos los aspectos de la vida. El documento final de la Conferencia, titulado “El futuro que queremos”, hace caso omiso de principios y compromisos bien establecidos, como la equidad de género o los derechos reproductivos y derechos humanos de la mujer. Tampoco establece metas, calendarios u otros mecanismos para la ejecución y rendición de cuentas. La perspectiva de las organizaciones femeninas que hace el desarrollo sostenible inseparable de la igualdad de género, la equidad y los derechos humanos, apenas aparece en el documento final.

Sin embargo, en un tono más optimista, Río+20 presenta algunos resultados notables: primero, la creación de un foro político intergubernamental de alto nivel que vigile la aplicación de los compromisos de desarrollo sostenible asumidos, y segundo, la formación de un grupo de trabajo que en 2013 propondrá un conjunto de objetivos de desarrollo sostenible para su ejecución y transversalización en el sistema de las Naciones Unidas en su conjunto.

En cuanto al sector pesquero, Río+20 valoró la contribución de la pesca a la promoción del desarrollo sostenible, la importancia de unos ecosistemas marinos sanos y de la pesca y la acuicultura sostenible para la subsistencia de millones de personas, y asumió en este contexto nuevos compromisos hacia la conservación y el uso sostenible de los recursos marinos. Consecuentemente, Río+20 da continuidad al reconocimiento de la pesca artesanal y de pequeña escala del Programa 21 y ofrece así margen para un cauto optimismo. En cambio, el reconocimiento y la valoración de la contribución específica de la mujer al sector es una dura batalla que todavía está por ganarse.

Editorial

Existe divergencia de opiniones acerca de los resultados de la recientemente concluida Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, también conocida como Río+20. Si la ONU la proclamaba como un triunfo, las organizaciones de mujeres, organizaciones no gubernamentales y otros representantes de la sociedad civil han sido más críticos. En su opinión, Río+20 no supone un paso al frente sino dos pasos atrás. ¿Cuál de las dos perspectivas se acerca más a la verdad desde el punto de vista de la mujer en la pesca?

La Cumbre de la Tierra en Río en 1992 alumbró el Programa 21, un esbozo de plan d

Sign up for Yemaya Table of Contents Alerts