SAMUDRA Report

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Issue No:63
  • :0974-0007
  • :novembre
  • :2012

El abrazo del mar

El mar es enorme.
El mar ciñe una lengua de tierra en Chesapeake y abraza al atardecer que comienza
y al último lucero del alba en los lechos de ostras y a los barcos de hombres solitarios
que recogen almejas.
Cinco casas blancas en media milla de tierra… cinco dados blancos
caídos del cubilete.

No hace tanto tiempo… el mar era enorme…
Y hoy el mar no ha perdido nada… lo guarda todo.

El mar me vuelve loco.
Escribo canciones sobre el mar, lloro los llantos del mar, me olvido
de las canciones y de los llantos.

El mar me vuelve loco.
También vuelve locos a cinco hombres con los que compartí un pescado frito en una cabaña
temblando en medio de la tormenta de arena.

El mar sabe más sobre ellos que ellos mismos.
Ellos solo saben que el mar agarra y no suelta.

El mar es enorme.
El mar debe saber más que cualquiera de nosotros.
­

—Carl Sandburg

El abrazo del mar

El mar es enorme.
El mar ciñe una lengua de tierra en Chesapeake y abraza al atardecer que comienza
y al último lucero del alba en los lechos de ostras y a los barcos de hombres solitarios
que recogen almejas.
Cinco casas blancas en media milla de tierra… cinco dados blancos
caídos del cubilete.

No hace tanto tiempo… el mar era enorme…
Y hoy el mar no ha perdido nada… lo guarda todo.

El mar me vuelve loco.
Escribo canciones sobre el mar, lloro los llantos del mar, me olvido
de las canciones y de los llantos.

El mar me vuelve loco.
También vuelve locos a cinco hombres con los que compartí un pescado frito en una cabaña
temblando en medio de la tormenta de arena.

El mar sabe más sobre ellos que ellos mismos.
Ellos solo saben que el mar agarra y no suelta.

El mar es enorme.
El mar debe saber más que cualquiera de nosotros.

­­—Carl Sandburg

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